Contratar una residencia canina

Has decidido confiar tu perro a una residencia canina durante tu ausencia. Pero antes de hacer tu elección, piensa cuidadosamente, porque el bienestar de tu mascota depende de ello. Hay que tener en cuenta varios criterios antes de tomar una decisión..

Cuáles son las precauciones que tengo que tomar?

Verificar que la residencia disponga de las autorizaciones legales

Antes que nada, asegúrate de que la residencia canina esté a cargo de profesionales autorizados. Las residencias caninas están sujetas a muchas reglas que deben garantizar la seguridad de los animales. Estas residencias requieren ser declaradas núcleos zoológicos por la Consejería competente, como requisito imprescindible para su funcionamiento. De lo contrario, pasa de largo.

También asegúrate de que la residencia canina tenga un seguro de responsabilidad civil.

Siempre pedir a ver las instalaciones antes

Tu perro pasará varios días en la residencia canina. Por lo tanto, es normal que puedas comprobar el lugar donde se quedará, así como las diversas instalaciones. El espacio exterior debe ser seguro, para permitir a los animales ejercitarse con seguridad. También debe ser lo suficientemente grande para evitar que los perros estén demasiados apretados mientras juegan.

El espacio donde duerme tu perro debe ser confortable, bien ventilado en verano y bien calefaccionado en invierno. Por supuesto, todo debe estar limpio. La higiene de la residencia canina debe ser impecable.

¿Una residencia canina debe aceptar sólo perros vacunados?

Una residencia canina seria y responsable requerirá que los perros sean vacunados antes de aceptarlos. Si no, por favor pasa de largo. La concentración de animales puede ser un vector de enfermedad, por lo que la ausencia de vacunas obligatorias no debe tomarse a la ligera.

Del mismo modo, la residencia canina debe exigir que los perros estén desparasitados y al día en su tratamiento contra los parásitos. La promiscuidad de los perros favorece la propagación de las pulgas, por ejemplo.

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No dudes en hacer muchas preguntas

Pregunta cuántas personas cuidan de los animales, día y noche. ¿Hay suficiente personas? ¿Cómo se organizan los juegos y paseos? ¿Cómo están organizados estos recreos?

¿Qué sucede en caso de una emergencia veterinaria, especialmente de noche? ¿Qué pasa si tu perro se escapa? No descartes este tipo de preguntas. Si el personal no puede darte una respuesta satisfactoria, entonces elige otra instalación. La seguridad de tu perro debe ser primordial.

Háblales sobre el carácter y el comportamiento de tu perro

Por tu parte, también es importante que des toda la información necesaria a los empleados de la residencia canina para que puedan cuidar de tu mascota en las mejores condiciones.

No dudes en decirles si tu amigo peludo es más bien aventurero o, por el contrario, más bien desconfiado. ¿Tu perro es sociable? ¿Dominante? Un perro que tiene dificultades con otros perros probablemente no sea apto para hospedarse en una residencia canina. De ser así, hay otras opciones disponibles para ti, como los servicios de cuidado a domicilio o en familias anfitrionas.

Un punto muy importante que hay que recordar es que si tu perro está enfermo, describe detalladamente el tratamiento que necesita, la dosis y el método de administración. Algunas residencias no aceptan perros cuya enfermedad requiera un tratamiento extenso. Del mismo modo, otros no aceptarán perras sin esterilizar.

Recuerda dejar el número de una persona de confianza para contactar en caso de emergencia. También puedes dar el número de teléfono de tu veterinario habitual, que conoce mejor a tu perro.

¿Cómo preparar idealmente la estadía de tu perro en una residencia canina?

Primer consejo: no busques una residencia canina a las apuradas, sobre todo si tu ausencia está prevista desde hace mucho tiempo y coincide con tus vacaciones. De hecho, durante estos periodos vacacionales, las residencias son muy solicitadas y podrías quedarte atrás y tener que elegir una residencia canina sin tener tiempo de comprobar la seriedad del establecimiento.

Comienza tu investigación unas semanas antes, para que puedas visitar el lugar. Si una residencia canina se niega a permitirte visitarla antes de traer a tu perro, pasa de largo y sigue buscando. No escoge a la ligera y asegúrate de que se reunirán todas las condiciones para que tu perrito pase una excelente estadía en tu ausencia.

No dudes en dejarle a tu mascota algo con tu olor. Puede ser una de tus ropas, un cojín, una manta... Le tranquilizará durante las primeras horas. Algunas residencias de lujo ofrecen un sistema de vigilancia por vídeo en los puestos. Es una buena solución para los dueños de mascotas estresados que quieren asegurarse de que la estancia de su mascota se desarrolle sin problemas.

Algunas residencias caninas ofrecen un día de prueba. Este día puede ser muy útil para comprobar que tu perro esté cómodo y que el establecimiento responda a tus expectativas.

Recuerda visitar varias residencias y comparar antes de tomar tu decisión final. Por último, ten en cuenta que el precio de una residencia canina varía mucho en función de los servicios que ofrece. Sin embargo, hay residencias caninas para todos los bolsillos.

Las tarifas de cada residencia canina dependerá del tipo de servicio que ofrece y también de la ciudad donde está ya que en ciudades grandes como Madrid o Barcelona, debido a la fuerte demanda, los precios son muchos más altos que en ciudades más chicas. Cuidado con los precios muy bajos, que pueden ser sinónimos de problemas de autorización o de personal poco calificado.

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